Según cifras presentadas en el reciente ‘Estudio de salud y experiencias de vidade las mujeres de Cali’, que realizó la Universidad del Valle con el apoyo de la Subsecretaría de Equidad de Género y el aval del Banco Interamericano de Desarrollo, seis de cada diez mujeres han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas alguna vez en la vida en la ciudad de Cali. Esta cifra que se conoce a partir de una encuesta realizada a 2.500 mujeres entre los 15 y los 64 años, en el norte, sur, oriente, centro, ladera y zona rural de la ciudad, plantea sin duda un problema de salud pública que requiere ser atendido con urgencia por el conjunto de la sociedad, al constituirse las brechas sociales a nivel educativo, económico y étnico, factores que ponen a las mujeres en una mayor vulnerabilidad.
Esta cifra, se suma a la presentada por el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) que señala que durante el 2018 en Cali, 6.089 mujeres fueron víctimas de algún tipo de violencia emocional, de control, económico, físico o sexual, intrafamiliar. Ante este panorama, se hacen urgentes acciones que permitan resignificar la valoración de lo femenino., desde las mujeres, abrir espacios de diálogo que posibiliten el encuentro entre pares que a partir de preguntas encuentren diversos caminos, respuestas, propuestas y nuevos interrogantes que permitan finalmente caminar en la búsqueda de un mejor mañana para todos y todas.
Al ser la lengua un vínculo primario para la concepción del mundo, se hace vital la labor de volver a ella como punto de partida de la concepción del mundo y por lo tanto, de nosotras mismas como mujeres.
En respuesta a esta realidad y en su línea de proyectos sociales, Casa Habitada es un proyecto que busca a través de la palabra, consolidar puentes, nuevas miradas y narrativas, que permitan acciones transformadoras individuales y colectivas en la búsqueda de la equidad entre los géneros no es solo como un derecho humano fundamental, sino como la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible.
Esta propuesta conjuga elementos de expresión plástica, diálogo reflexivo y crítico, así como perspectiva de género en función del valor de la sororidad. Se propone una vivencia grupal que movilice el aprendizaje personal en un entorno de amabilidad, amistad y construcción colectiva. Para el proyecto de atrapasueños cuatro mujeres vinculadas a Casa Habitada, con formación en campos complementarios, disponen su iniciativa y trabajo para el diseño y ejecución del proyecto.